Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 20 de enero de 2013

¿Quizás aún esté a tiempo?



No sé que hago aquí.
Angustiada miro las maletas tiradas en un rincón de la vieja casa que ya creía olvidada.
Lloran y yo las miro sentada en la cama con lágrimas en los ojos de no saber el porque estamos aquí.
El olor a rancio me quema la nariz y me traslada a tiempos en los que yo aún no había caminado.
Me levanto y el chirrido de la madera bajo mis pies me recuerda a mi madre; el crujido tras cada paso que daba de madrugada cuando el insomnio la torturaba.
Por las rendijas de aquellas viejas contras pasa la luz suave de las farolas que alumbra la calle solitaria y miro, absorta,  las hojas que el viento se lleva lejos, pero no tanto como quisiera estar yo.
Golpea en mi cabeza el tic tac del olvidado reloj de la sala, lento, más lento que de costumbre.
Estiro mi cuerpo dolorido del ayer en el lecho y cierro los ojos.
Pesa y me incrusto en colchón que se clava en mi espalda.
Dentro de mi un alarido desgarrador me pide que hulla y mis piernas vapulean en el aire, pero no son capaces de llevarme. Ya no quiero ir.
Y es que no sé que hago aquí, pero estoy. Y me hundo en el lecho, tanto, que me traga y yo dejo que lo haga.
Tras la vieja ventana alguien grita y un estallido es acompañado de cientos de cristales que salen como flechas y caen sin víctima.
Con ellos, un paquete y una nota me esperan.
Me levanto, lo cojo entres mis manos y leo:“ Pintala de colores”, dice con letras gruesas y bailarinas.
Abro la caja y unos lapiceros irisados me hacen sonreir…¿Quizás aún esté a tiempo?

Carmela

2 comentarios:

Carmela dijo...

Tenéis que perdonar mi ausencia.
Tengo una etapa de sequía pero espero encontrarme pronto de nuevo.
Un biquiño a todos y que entrar entro... pero como fantasma paso silenciosa.... :)

Carlos de la Parra dijo...

Que gusto voverte a leer Carmela.
Gran relato. Un dibujo paralelo a la vida misma cuando parece estancarnos y no es así.
Vivimos en bioritmos y en ritmos de péndulo. Siempre hay tiempo para recuperarse. A veces pienso que incluso después de morir.
Es tanto más lo que ignoramos que lo que sabemos.
Hay que avanzar dentro del infinito que nos contiene.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.