Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 27 de enero de 2013

Por ti me hice poeta


  Vierto mis palabras con cuidado
en este recipiente gris, que llevo dentro,
y las ordeno, suavizo, domino, endulzo, mezclo
antes de envolverte con ellas
por si acaso en un descuido
se conviertan en espinas

: : Porque una vez dijiste que tenía cara de niño bueno
que besaba como un diablo
que olía como una mañana de Viernes Santo
y que hablaba como un poeta
por eso , como  no quiero llevarte la contraria,
navegué entre recetas del libro de los hechizos,
en busca del remedio que eternice los momentos,
desconecto los relojes
y pago tributos al tiempo
para retener en mi rostro
los signos de un joven novio

: : Nunca pude negarte nada
siempre fuiste tú mi inspiración
y aquella noche de Agosto,
bajo la luz de las estrellas,
dejé que le pusieras nombre
a cada uno de mis lunares,
mientras yo con mis labios ardiendo
escribía caminos, llenos de poesía
. . . entre tu boca y tu ombligo

Autor/a:Vanten

3 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Gran muestra del valor de los recuerdos, el gran momento de amor tiene la capacidad de marcar la memoria con las supremas posibilidades de sentir la vida.

gralba dijo...

¡y qué bien lo has hecho!Celebro que te hayas convertido en poeta y podamos disfrutar de tus versos

Amapola Azzul dijo...

Pues sí, él se hizo poeta, esto está claro.

Me pregunto que pasó luego.

Besos, buena entrada. Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.