Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 15 de julio de 2011

Preguntas.


























-Disculpe, ¿Puedo hacerle una pregunta?
-Obviamente sí. Ya lo está usted haciendo.
-¡Oh!…, sí, sí, claro, usted perdone. ¡Ejem!, Entonces… ¿cómo se gana usted la vida?
-¿Ganarme la vida?... no sé a qué se refiere. La vida me la gané cuando me nacieron sin preguntarme.
-Hmmm... Creo que no me ha entendido, déjeme preguntárselo de otra manera. ¿A qué se dedica?
-A vivir.
-Ah, ya, claro, pero… ¿Qué hace, es decir, en qué invierte su tiempo?
-No le entiendo. El tiempo no se invierte, caballero. Siempre es hacia adelante.
-¿Qué?... ah, bueno, sí… quiero decir, ¿Qué hace para,… en fin, qué hace?
-Dejo que la vida viva a través de mí. 
-….Oiga, no responde usted a mis preguntas.
-Tal vez no haga usted las preguntas adecuadas.
-¿Ah, no?
-En realidad, ni siquiera parece usted tener sus propias respuestas. Así no encontrará nunca las preguntas.
-¡Es usted un impertinente!
-…Gracias, caballero. Ahorita, si me permite, tengo que seguir atardeciendo con el día.
 

14 comentarios:

Kum* dijo...

Ustedes sabrán disculpar mis ausencias y mi vuelta a destiempo. Estoy intentando retomar los buenos hábitos de antes de la revolución...

Besos payasos.

Cybrghost dijo...

Esos metomentodo insatisfechos que se frustran y rebelan cuando no consiguen desangrar a sus presas.

Rosa dijo...

Eso pasa por impertinente.
Muy buenas respuestas. Me gustó.

Saludos desde el aire

Ramón María dijo...

Magnifico, sin más.

Sara Lew dijo...

Muy bueno. ¿Qué pasa si las respuestas no se amoldan a nuestras preguntas? Como tú dices, que no hacemos las preguntas adecuadas.
Estupendo diálogo. Un saludo.

MA dijo...

Por Dioss, no se me ocurrirá hacerle una entrevista de trabajo a ese tipo, aunque lleve toda la razón del mundo.

tecla dijo...

Me identifico absolutamente con el prota.
Genial.

carlos de la parra dijo...

Así se llega uno a topar con extraños preguntones, a quienes no tiene uno porqué ser sometido a interrogatorios.
Un microdiálogo que me ha tocado vivir en muchas calles es:

---Oiga¿me permite un minuto?---

---NO.--

Anónimo dijo...

Me quedo con:
Si me permite, tengo que seguir atardeciendo con el día.
Mar Horno.

Nicolás Jarque dijo...

Es un relato muy de Benedetti, a mí me lo ha recordado, y sólo por eso te felicito. Después indicar que tras esas preguntas y esas respuestas hay muchas dobles intenciones interesantes.

Me ha gustado, un saludo.

Zura Guerra dijo...

Hermoso.

Backup de mi memoria dijo...

Creativo y revolucionario. Aunque acabo de conocerte, gracias por volver y continuar compartiendo.

Kum* dijo...

Gracias a todastodos por venir. Semejante acogida no puede sino emocionarme.

Besos sin preguntas.

soy... dijo...

Muy bueno...

Te felicíto.

Gracias.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.