Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 30 de abril de 2014

EL DIAGNÓSTICO

Noche de fogata en el monte. Estamos callados, cansados de cantar y reír, nos hemos relajado en la contemplación del fuego. Soy discreta, la vigilo a penas de reojo. Anduvo descalza por la rivera y sintió algo, como una espina en el meñique. Le pusieron mertiolate y una bendita. Desde hace quince minutos se frota el empeine derecho, por encima del calcetín. Gira y flexiona el tobillo. Se abanica, se toca el plexo, endereza la espalda, se abanica más. La llamo por su nombre, con una voz muy solemne, "Permíteme ver tu herida" y todos centran en mí su atención.

-Es probable que te haya mordido una pequeña serpiente. (Sí son pequeñas). Podría tratarse de una viborilla  de las zonas húmedas. (Retraso su pánico). Tiene los colmillos en la parte posterior de la quijada, así que no muerde las áreas planas del cuerpo, sino que agarra dedos de manos y pies. (Hablo con calma y seguridad, los he petrificado en sus posturas). Si estoy en lo correcto, tendrás algunos síntomas durante los próximos cuarenta minutos: (Inhalo y exhalo) el dolor subirá hasta tu rodilla e ingle, tendrás visión  doble, y sentirás presión en el pecho y dificultad para respirar. (Ahora es cuando bajo la mirada... la frase adecuada sería, "Después se acaba").

-¡Coralillo! -gritó uno detrás de mí- ¡Tengo suero en el botiquín! ¡Hay que llevarla inmediatamente al hospital! ¡En la motocicleta llegamos más rápido!

Antes de parpadear ya iban a todo motor dejando una polvareda tras de sí.

Estúpido entrometido, arruinó mi momento protagónico.

5 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

No falla en aparecer un roba cámara como el que describes.
Pero hay que aprender a no convivir todos juntos y hechos bola.

America Solis Navarrete dijo...

Excelente narración, que te invita a la imaginación letra por letra, palabra por palabra. Feliz retorno.

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Muy bueno. Saludos...

Yunuén dijo...

Gracias, por acá nos leemos, más seguido, espero.

Aurora Soriano dijo...

Buenísimo. Cuánta gente es así.

Un saludo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.