Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 28 de marzo de 2014

Observadora


Los veía moverse constantemente. Algunos saltaban, otros gritaban, todos festejaban algo. No advertí motivo especial. Me convencí: festejaban la vida. Mis ojos no lograban distraerse de la escena. Sus actitudes podían pertenecer al aquí y ahora o representar ritos del pasado. Gesticulaban exacerbadamente. Se comunicaban a través del lenguaje oral, pero a tal volumen que las palabras vibraban en el ambiente de modo no inteligible. Sus atuendos, muy coloridos, sugerían una especie de arcoiris en ostensible combinación con el entorno vital. Casi todos tenían las mismas dimensiones. De pronto, se incorporó al grupo, un integrante que llegaba retrasado. Por mi parte, intentaba concentrarme en la lectura del último libro de Haruki Murakami que acababa de comprar y que me había propuesto revisar, mientras bebía un juvenil vaso de café mocha. El resultado: “Negativo”. El recién arribado fue recibido con sonidos eufóricos. Brincaban, se abrazaban, uno se subía sobre la espalda del otro, dejando caer sus bártulos al suelo. ¡En fin!
Pude entender entonces, cómo funcionaban. Sobre sus cabezas levitaba un Ser, o una Mente, suma de las mentes de todos ellos. No eran cada quien. Eran Uno. Eran las emociones del grupo, vinculando los cuerpos, reviviendo a través de la evolución, situaciones remotas, propias tal vez, de un conjunto de australopithecus, comunicándose.

Si no fuese porque me encontraba en un bonito Shopping porteño, lo hubiera jurado. Tuve entonces que convencerme: Se trataba simplemente, de adolescentes esperando la hora del contra-turno en algún curso de la Secundaria.

8 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Gran observación Zuni.
Sigue operando en la especie la psicología de panal, la necesidad de tener ídolos y la masa suelta que rebuzna y hunde las posibilidades de que puedan surgir los pensantes.
Marcaste aquí desde la noche de los tiempos hasta el presente.
Magistral.

Meulen dijo...

se me asemejó a una peli que vi años atras...
decía de como del simio
llegamos a este tiempo...

bueno...no se si estaré bien encaminada
pero esa euforia descolocada que azota a los jóvenes de hoy...y los de ayer
sigue siendo la misma...

rubén dijo...

Hola, acabo de iniciar el proyecto 365: escribir un relato por cada día del año. He visto tu blog navegando por internet. Si quieres seguirme, mi blog es: http://pepitas-de-oro.blogspot.com.es

Forbidden dijo...

Muy buena observacion, genial Murakami!

Besos!

Zunilda Moreno dijo...

Carlos, te brota por los poros y explota en tus palabras, esa necesidad de espacio de valores que le hace falta al mundo.Gracias por tu generoso comentario.Un abrazo

Zunilda Moreno dijo...

Sí Meulén, yo creo que ahora con más fervor y descontrol y eso que tengo nietos adolescentes!!!! Gracias por opinar. Un abrazo amiga

Zunilda Moreno dijo...

Con gusto Rubén te visitaré. Gracias por la invitación.

Zunilda Moreno dijo...

Gracias Forbidden por tu comentario.
Y que leí a Murakami, es cierto.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.