Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 7 de diciembre de 2013

Autor exagerado.

---El problema que usted tiene como autor consiste en que todo lo exagera. O triunfa demasiado,o sufre demasiado,o siempre tiende a que ocurra lo mejor o lo peor. ¿Me entiende joven Carcaño?--- El estudiante de literature asintió y estuvo de acuerdo en traer como tarea un relato donde todo sea normal y cotidiano, nadie con superpoderes, o que fuése victima de un extraterrestre que le poseyera la voluntad y lo obligara a cometer actos reprobables en la vía pública. Y a la fecha concertada trajo una historia que nos muestra a un tipo normal, con actividades cotidianas, medianos ingresos, sin caractéristica alguna que lo diferencie de cualquier otro clasemediero, y cuya vida transcurre rutinariamente. El maestro dió su dictámen. ---¿Vé lo que le digo? Exageradamente mediocre.---

16 comentarios:

Miguel jiménez salvador dijo...

Dramáticos somos, je je.

Bravo Carlos, exageradamente bueno. Abrazos.

MAGAH dijo...

Inconformistas

Arturo dijo...

Carlos:
Es una historia kafkiana, pobre estudiante...
Muy buena.
Un fuerte abrazo.

Carlos de la Parra dijo...

Hay gente que nunca reconoce valor en otros.
Al maestro sencillamente no le gustaba nada de lo que Carcaño hiciera.
El artista debe acostumbrarse a nadar contra la corriente a tener cerca a sus detractors, quienes a pesar de todo, lo ayudan a crecer.

Setefilla Almenara J. dijo...

Vaya con el maestro, qué disposición la suya para minar autoestimas! Me gusta el giro del final.
Besote

Carlos de la Parra dijo...

La autoestima es algo que no hay que perder. Por algo se llama auto.
Más bien éstos maestros criticones espuelan al artista.
(Prefiero decir espuelan que espolean que suena horrible.)
Has iluminado con tu visita éste rincón del pensamiento extremista y de búsqueda del bien de la humanidad.
Besos con tanto derroche de autoestima que casi Libran lo virtual.

Nómada planetario dijo...

Un relato donde todo sea igual que el día a día se esfuma sin más. Hay docentes que juegan a semidioses, así cercenan futuras obras literarias. Otros animan a sus alumnos a crear como meta vital.
Saludos.

Dyhego dijo...

Pobrecito, lo hundió en la miseria....
Salu2, Carlos.

Dr.Krapp dijo...

La vida es siempre cuestión de medida pero también hay que saber quien sostiene la balanza y no darle mucho crédito.
Es curioso como la gran literatura actual se sostiene por circunstancias mediocres y en cambio la de consumo necesita de innumerables fuegos de artificio.
Buen texto, Carlos.

Carlos de la Parra dijo...

Toda la raz'on,Dr. Un mundo de apariencias y valores dudosos ParisHiltonianos y de comercialismo meme de prensa rosa para descerebrados y otros carentes de facultades mentales .

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

¡Jajaja! Buenísimo, Carlos. Inesperado final, me encantó.
Saludos...

El Eskimal dijo...

Muy buen micro. ya nadie está contento, siempre hay un problema. Lo malo del estudiante es que hizo lo que su maestro le dijo que hiciera.

Carlos de la Parra dijo...

Con dificultad concluyo que todo es contradictorio y se contrapuntea en la creatividad.
Gracias Juanito por visitor un momento cerebral.

Carlos de la Parra dijo...

Eskimal, las escuelas y maestros tienen sus limitantes.
Si alguien parte de la exageracion ,no le queda mas que tomar otro camino.
Aciertas en tu punto de vista.
Pero se es alumno cuando no se ha entendido que uno mismo es su propio maestro permanente.

stella dijo...

Feliz Navidad y róximas fiestas
Un abrazo
Stella

Carlos de la Parra dijo...

Igualmente Stella, que siempre haya felicidad.
Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.