Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 6 de noviembre de 2013

AUSENCIA DE NEUROSIS.

Me creen neurótico porque me doy cuenta de que una novela perfecta debe tener tal equilibrio de contenido que se pueda leer de primera a última página y de regreso leyendo los textos al revés, en orden desde abajo hacia arriba, terminando de narrar todo cuando llegue al punto donde se inició la lectura. El tomo por igual debe constar de 777 páginas por razones lógicas. Mi auténtica frustración neurótica deriva de que no soporto el no saber hablar chino y tampoco hago algo al respecto. Y es que estar escribiendo la novela en éste formato me ha llevado todo el tiempo libre de mi vida.Lo bueno es que voy a terminar la semana entrante. Lo malo es que la escribí en sánscrito y nadie la va a entender.

4 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Estupendo texto, Carlos.
Temo lo que pueda hacer este individuo singular cuando tenga todo el tiempo libre. Deberíamos encontrarle una tarea cuanto antes.

Carlos de la Parra dijo...

Ahora tocando el tema del excluído sin hogar, aquí si cabe una reinserción o a las fuerzas de trabajo o a un programa donde se puedan capacitar o de ser casos de enfermedad mental a un centro de tratamiento.Aunque yo de cualquier forma ponía a trabajar a todos como colectivo,pues creo que la proliferación del haraganismo produce crimen y vicios.
Y nunca entiendo porqué nos damos cuenta de todo siendo el hombre común y no lo nota el gobierno quienes deberían ver que prevenir y capacitar es dinero mejor gastado que el de mantener una población carcelaria.

Carlos de la Parra dijo...

Oye estimado Krapp,el comentario anterior lo dirigía a tu pieza que acabo de comentar en el blog tuyo para tu genial post, pero mi máquina carcacha me devolvió a mis propios comentarios.
Seguimos avanzando en las cavernas del internet.
Algún día ya no será hackeable, pero mientras avanzamos viajando en burro.

Dyhego dijo...

Dicen que lo más difícil es encontrar la primera palabra.
Salu2.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.