Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 11 de abril de 2013

Paciente


El lunes conjuntivitis, el martes dolor de muelas, el miércoles tortícolis, el jueves el riñón, el viernes dolores de ovarios, el sábado sólo la cabeza y el domingo la planta del pie. Y vuelta a empezar el día siguiente. Tres años así. Sin duda la paciente no es mi mujer sino yo. 

9 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Entonces habrá que trataros a los dos, muy pacientemente , besos.

Gabriela Garcia Sanchez dijo...

Jajaja Sos un santo. Hay tratamientos psicológicos para hiponcodriácos y también existe el divorcio para impacientes.

Amando García Nuño dijo...

En vacaciones, tu mujer marchará a bailar en un crucero, mientras tú te tratas lo tuyo en un Centro de Drogoimpacientes.
Un abrazo.

ANTIQVA dijo...

Creo que tu mujer trama algo...

Es solo una sospecha, pero creo que trama algo...

Saludos

Cybrghost dijo...

Ácido y divertido.Me gustó mucho.

Evanir dijo...

A esperança vive em mim,
amanhece comigo,
percorre o dia todo
e, quando anoitece, ela está ainda mais fortalecida
Desejo a você
que também tenha sempre a esperança,
que ela permaneça sempre em seus pensamentos.
Que as estrelas iluminem e guiem seus passos.
Que Deus abençoe seu final de semana.
Beijos no coração carinhos na Alma.
Evanir.

Carlos de la Parra dijo...

El tema es que las enfermedades vienen por causa de emociones negativas.
Llamen al Chamán.

Andrea Vinci dijo...

¿Por qué este tipo de cuento-queja-confesión es siempre masculino?

La enfermedad pulula en todas partes.

Alfonso Carabias dijo...

Parece evidente que los dos son pacientes, cada uno a su manera.

Genial relato. Un saludo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.