Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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martes, 30 de julio de 2013

Resumen infinitivo

Buscar.
Encontrar.
Disfrutar.
Discutir.
Perder.
Extrañar.
Olvidar.
Avanzar.

Vivir.

lunes, 11 de febrero de 2013

Los premios Goya-Martínez

Como era costumbre el segundo fin de semana de febrero se entregaron los premios Goya-Martínez. Al padre le dieron, de nuevo, el de mejor director. Los gritos justos y la acción muy comedida. El abuelo se llevo el de producción; la familia tenía de todo gracias a su herencia adornada por el Alzheimer. La madre hizo esta vez triplete. Dirección de producción, vestuario y guión adaptado. Gracias a ella eran la envidia del resto de trabajos en el barrio. La hija mayor se llevó el de efectos especiales y mejor música original. Digamos que la adolescencia había derivado en un seísmo de particularidades. El perro logró el de animación, todo el rato de acá para allá ladrando. El hijo mediano se hizo con el ansiado premio de actor revelación. En su familia siempre le habían estado esperando y, por fin, destacaba en algo. Era horrible en todo menos en eso de jugar al fútbol. Sus padres pensaban que quizá con los años él podría hacer de productor cuando se jubilara el abuelo. La mujer de la limpieza también logró el suyo. El premio a mejor actriz secundaria cayó en sus manos en dura disputa con la niñera. Ésta, la última en llegar, se llevó una pequeña decepción pero fue capaz de poner esa cara de ella se lo merece más cuando se entregaron los premios. No se movió en la silla y apretó muy fuerte al bebé contra su pecho. Sabía que el año siguiente sería el suyo gracias al guión que estaba planeando. La ceremonia le fue útil para estudiar a la familia e iniciar  el trabajo de casting. Sin duda su película iba a necesitar de pequeños cambios en el reparto.



domingo, 11 de noviembre de 2012

Un conejo

El mago sacó un conejo de la chistera. Éste, animal de movimientos rápidos, saltó entre el público para esconderse en el bolso de una señora. De allí pasó al gorro de lana de un niño, después al maletín de un visitador médico, a la mochila de un publicista y, finalmente, a un saco de esparto lleno de semillas. La bolsa estaba abierta al cielo más azul posible. Del regocijo no se percató de la mano oscura que le cogió de las orejas y le puso sobre el pedazo de madera. Sintió curiosidad al ver los cuchillos. Al parecer el nuevo humano le haría un truco distinto al de la chistera.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Sesión

En una sola sesión me quitó las ganas de fumar. Sí. También me quitó las ganas de alcohol, la necesidad de dulce y el hábito estúpido de comer pipas cada vez que me ponía nervioso. Fíjate. En menos de veinte minutos tuvo tiempo para hacerme perder el apetito, la costumbre de eructar después de las comidas y el vicio ese de mover constantemente las piernas cuando no sé qué decir. ¿Ves? Ni un espasmo. Impresionante. Llegué allí de casualidad. El amigo de un amigo de un amigo. Una maravilla. No recuerdo lo que me cobró pero desde que fui parece que puse la vida a cero. No puedo reprochar nada. Es como si no hubiera ganas de hacer daño a nadie, como si no hubiera pasado. Así que aquí me tienes. Bueno. ¿Empezamos? Ya parece que hay menos nervios. Ahora sólo tienes que relajarte mientras me miras, muy fijamente, a los ojos.


miércoles, 4 de julio de 2012

El tiempo está loco


- ¿Qué vas a hacer?
- No preveo cambios para el fin de semana - sonrió. - Se espera agua entre tus párpados y temperaturas bajo cero en las costillas. Cielo lleno de nubes y niebla matutina acompañada de vómitos. Predominará la mar viva en los gritos, marejada al mediodía y seguro tormenta en los golpes.
- Sé que tú nunca fallas - la mujer del meteorólogo aferró el cuchillo - pero puede que sea hora de un cambio climático.

Un saludo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Un crescendo bastante peculiar

La música que me cambió la vida empezaba muy bajita. Tenía que concentrarme para empezar a oírla. Después ascendía lentamente, en un crescendo, ¿se dice así?, pues en un crescendo bastante peculiar. De un oído a otro hasta golpear en el medio. Como comprenderá se me hacia difícil pensar en otra cosa. Luego me acostumbré. La memoricé sin darme cuenta. La tarareaba todo el rato. Al levantarme, delante del espejo, al desayunar, yendo al trabajo, al tomar algo. Me salía solo, no me daba cuenta. El resto tampoco se preocupaba mucho. Por eso no entiendo qué tiene de malo que aquel día lo hiciera todo silbando. Era una forma de concentrarme entre tanto grito. Un pequeño truco para terminar rápido.

martes, 24 de abril de 2012

Sus ojos a través de una lente a través de sus dedos

El primero y más rápido, sólo un archivo para toda la humanidad. Descarga gratuita, sin publicidad. La aplicación única que permitía retocar la vida. El azar le cayó en el cogote. No tardó en salir a la calle dispuesto a ponerle filtro a las cosas. Sus ojos a través de una lente a través de sus dedos. Sepia para esa señora mayor o el viejo quiosco de chucherías. Lomografía para el resto, tendencia absoluta, el cielo amarillo y el Sol de un azul marino intenso. Jugó con las proporciones y abusó de imágenes panorámicas para espacios pequeños. Dejó las aceras llenas de adoquines de colores y a la gente exclamando sorprendida al verse marrón, pixelada, hecha miniatura o moviéndose por la calle a cámara lenta. Aprendió a cortar y pegar, a difuminar límites entre edificios y personas. Se cargó las palomas e hizo grandes los peces de la fuente vieja en la plaza. Se gastó los dedos sin apenas exprimir el regalo y agotó prácticamente la batería mientras intentaba pasar un par de plantas al puntillismo. Regresó a casa observando su obra. Eran ya muy pocos los que mantenían su forma original. Desde las ventanas abstractas sentía miradas curiosas, casi picasianas gracias al ángulo de noventa grados que había puesto en algunas cabezas. Al llegar a destino, su nueva mansión de tres plantas muy útil el efecto clonado, enchufó el teléfono a la red. Emitió un pitido, como una campana, y él se tiró en el sofá para ver la televisión. Las noticias le ofrecían aún más lugares que cambiar. Su madre salió de la cocina con los brazos cruzados. El delantal de siempre, lleno de infancia en migajas, haciendo escudo sobre su pecho. Le preguntó que había hecho con el perro. Dos cabezas, cola rosa y ocho patas. El pobre no era capaz de andar un par de pasos sin hacerse un nudo entre articulaciones. Él levantó los hombros, así le gustaba. Además no había guardado copia de seguridad, no era posible la vuelta atrás. Su madre siguió gritando mientras él se levantaba hasta el teléfono. Ella le apuntó con el dedo mientras se iniciaba la aplicación. Abrió la modalidad de sonido y activó el silenciador. Ella quedó muda, moviendo los labios, disparando saliva entre dientes. El se carcajeó mientras curioseaba las opciones que le ofrecía el programa. Pulsó sobre una goma de borrar y apareció en la pantalla un punto blanco. La madre cerró la boca en cuanto él lo situó muy despacio sobre su corazón.


miércoles, 21 de marzo de 2012

ITV

Los ojos bien, un poco legañosos pero bueno. Dientes, faltan unos cuantos. Aliento, es suficiente. A ver los labios, vale. Sin bello sobre el labio superior. Sonría, sonría más, carcajada, carraspeo, cierre la boca. Bien, ahora diga una palabra con muchas vocales. Ahora diga una palabra aguda. Una esdrújula. Una llana. ¿No sabe lo que son? Repita. Camión. Esdrújula. Mañana. La llana está bien. Mueva el cuello, ¿no cruje? Coja aire, congestión bien. Sople fuerte. ¿Mariano me traes el martillo? Gracias. Ahora suba los hombros, tranquila. Bájelos, perfecto. Ahora tocaré la piel. Bien, no está mal. ¿Cuantos hijos ha tenido? Vale. Ahora el estómago. Haga fuerza como si estuviera en el baño. Como si hiciera pis con muchas ganas. Bien. Dese la vuelta. Va a notar unos pinchazos, levante la mano cuando los note mucho. Eso es. Eso es. Eso es. Lo hace muy bien. Ahora notará unos golpes. Lo mismo. Eso es. Eso es. Eso es. Vale. Ahora bájese la falda, no hace falta que se quite la ropa interior. Ya veo. ¿Por qué? Es frecuente sí. ¿Duele si le aprieto? Perfecto. Sin moverse del sitio dé uno saltos. No hace falta que sean muy altos, con un poco vale. Bien. Bien. La rodilla derecha suena un poco, la izquierda no está mal. A ver los músculos. Se nota que anda. Ahora los tobillos. ¿Toma algo para los líquidos? Bueno, la edad claro. Los pies. ¿Se corta usted las uñas? Entiendo, le ayudan un poco. Pues creo que ya está. Vístase. No se preocupe, hágalo sin prisa. Bien. Póngase estos auriculares. En el canal uno tiene música clásica y en el dos baladas de las de antes. ¿Oye algo? ¿No? Vale. Mariano trae al acompañante, es ese chico rubio con gafas que está ahí. Hola. ¿Usted es familiar o amigo? Familiar. Su hijo. Bueno pues su madre ha obtenido una puntuación insuficiente. La cara, el cuello, la espalda y las rodillas tienen demasiados fallos como para seguir circulando. ¿Qué opciones tiene? Si quiere la puede dejar aquí hasta que la homologuen el médico y el cirujano. ¿Si no lo hace? No puede. Para circular necesita pasar este control. Usted decide. ¿Qué no se lo esperaba? Lógico, a lo largo de del día tenemos más de un sorprendido. Es lo que hay. Si le digo mi opinión, por experiencia, yo la dejaría. Si se la lleva puede que se rompa en cualquier momento.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Común divisor

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel. Por encima tiene una suma y a los lados un par de multiplicaciones. En el pecho se ha entretenido con una matriz enorme, de diez columnas, que le tatúa de un lado a otro. Espero que los sedantes hicieran efecto antes de terminar. Tiene raíces cuadradas hasta en la punta del común divisor. Lo mejor es la cara del otro. Mi hijo no para de dar saltos, está como loco.
- La letra con sangre entra. ¿Verdad papá?
Acaba de afilar el cuchillo, ahora nos toca repasar el abecedario.


viernes, 13 de enero de 2012

Batman

Batman lleva unos días taciturno. Robin se ha quitado el disfraz y disfruta perdido entre las curvas de una mujer llena de espinas. Catwoman hace tiempo que no salta a su ventana y su fiel mayordomo, Alfred, pierde el tiempo entre gintonics machacando un hígado que ya parece paté. Batman, sobre la torre más alta de Gotham, echa de menos a todos los locos de Arkham. El Joker, Pingüino y Enigma son ahora ricos de videojuego. No hay héroe cuando no hay enemigos que quieran pecar. Las nubes exponen su estómago en un cielo morado de cómic, todo parece listo para que Gordon lance la Batseñal pidiendo ayuda ante un caso difícil, de esos que se arreglan con brazos rotos y voz oscura tras una sombra que no se ve. Batman escucha el ruido de frenos, las sirenas, el gorjeo de un par de palomas aleteando alrededor. Ahí abajo todo parece tranquilo, distante. Bajo la máscara, inclinándose un poco, piensa que nadie echará de menos a Batman cuando encuentren muerto a Bruce Wayne.


viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Por qué no le das tu cartera?

Se topó de bruces, como un muro contra el viento. El mendigo negro, con gorro de lana y dientes blancos, le enseñaba el periódico envuelto en plástico, una bandera que ondeaba pidiendo socorro. Él, mañana fría y soleada en la mente, pasaba de largo con un buenos días que se congeló en la primera sílaba.
Pero se detuvo.
Una pregunta en su cabeza hizo aparición, un fogonazo que surge desde la ignorancia a la estupidez. Se hizo una entrevista mental que se inició con siete palabras.
"¿Por qué no le das tu cartera?"
La discusión echó chispas.
Puede que esa pregunta se la inoculara el mendigo gracias un poder africano que hacía más efectivo estar en la calle con la palma hacia arriba. O fue quizás un embrujo, una especie de vudú para dar lo que tenemos sin remisión, para ser más justos y parecer más buenos.
Él se revolvió contra la idea, luchador incansable. Sintió como su cartera ascendía en el bolsillo buscando el exterior frío de noviembre. A su lado los dientes blancos seguían ahí, acompañando un periódico caducado con más recuerdos que noticias.
"¿Por qué no le das tu cartera?"
El hombre sacó la piel de vaca, resignado, y dio un par de pasos atrás sufriendo las consecuencias de la derrota. Rebobinó para ponerse junto al mendigo que bajó el periódico extrañado. El hombre dejó caer su cartera sobre la palma todavía abierta. El hombre no tuvo tiempo de preguntarle antes de que se largara, deprisa, dando la vuelta a la esquina.
Ya más tranquilo anduvo un par de manzanas deteniéndose junto a un semáforo. Miró a izquierda y derecha, a su lado una mujer daba besos a un niño. Sintió un latido, otra interrogación.
"¿Por qué no cruzas en rojo?"


jueves, 10 de noviembre de 2011

Se pone difícil

El sobre se dobla entre las manos y escapa con un latigazo. Huye como un pájaro pájaro blanco tatuado con siglas. El hombre sonríe, alza sin éxito las manos para atrapar al animal de celulosa. Es el primero del colegio y todo alrededor son cámaras que chasquean. Fotografías que puestas una tras otras harían película de ese instante. El documento nacional de identidad entre los dedos, un paraguas, la camisa limpia y una sonrisa de compromiso. Haciendo equilibrio para no perder el ídem en busca del papel que revolotea alrededor. El presidente y los vocales se mantienen atónitos mientras observan como el sobre se eleva, toca el techo y atraviesa el aula para tirarse por la ventana. Tímidos aplausos dan ánimos al votante frustrado. Se marcha cabizbajo, padre de un voto nulo. Su nombre se tachó de la lista y perdió la oportunidad de ejercer un derecho que se le ha puesto rebelde. El siguiente se acerca a la urna con las cejas muy juntas, sospechando. Dice su nombre y hace un chascarrillo. "Se pone difícil votar cuando ni las papeletas se atreven". Después toma el sobre con fuerza y dirige su mano al centro de la urna.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Agosto

Le faltaban bufanda, guantes, jersey de cuello alto. Le faltaba el pantalón de pana con la rodilla derecha rota y las botas de montaña que le aprietan los tobillos. Le faltaba el gorro de lana, la vaselina para los labios. Le faltaba el silencio con vaho, el calor de una chimenea de metal y la sensación de llegar a casa cuando abres la puerta de cualquier sitio. El mundo hacia verano y el Sol era testigo de una injusticia más entre muchas. Agosto y tanto frío después de un beso. Invierno al ver cómo ella se marcha y él no sigue sus pasos.



domingo, 2 de octubre de 2011

Tan cerca

- ¡Aquí estás!
Al principio era una broma. Una apuesta entre amigos que sale bien y convierte todo en maravilla.
- ¡Te pillé!
Líder en ventas, líder en paso de páginas sobre sillas de madera. Habitante de papel en todo tipo de salas de espera. Sin letras y producto de un libro.
- ¡Lo sabía, tenías que esconderte ahí detrás!
Después el mundo por montera. El primer mochilero en la metáfora del planeta saturado de humanos.
- ¡Por fin!
Pero las cosas cambian.
- ¡Ya te tengo!
El tiempo, las ganas de desaparecer, la necesidad de estar sólo. Cambiar de aires y cambiar de ropa.
- ¡Por tu culpa me di cuenta de que necesitaba gafas!
Esclavo de un tipo de ropa y un tipo de vida. Sin paredes en casa, toda una vida a disposición de otro, siempre bajo la yema de un dedo.
- ¡Anda que no me has hecho sufrir!
Asqueado por el olor de los cuartos de baño y el estreñimiento mental. Cansado de los tiempos muertos. Aburrido de no tener ni un segundo para revisar la mochila y cambiar su contenido.
- ¿Y este es Wally? Qué curioso, nunca me lo habría imaginado tan cerca de un precipicio.


martes, 30 de agosto de 2011

Marcos y María

Marcos etiqueta todas sus fotos en Facebook. Dedica horas a buscar caras en las imágenes. Pixel a pixel su vida es un museo de nombres. Todas sus imágenes un mapa lleno de leyendas.
María en cambio prefiere Twitter, deja comentarios en todos sus seguidores y sigue a todas aquellas personas que aparecen en el televisor. Series, noticias, deportes. Todos son malla para su vida en la red.
Marcos sueña con etiquetar el mundo entero y pasea por la ciudad cargado con una cámara y un cuaderno. Hace fotos al que pasa por delante, le detiene, le pide nombre y primer apellido. Marcos pesca etiquetas al caminar.
María en cambio habita dentro de su teléfono móvil. Ve la punta de sus zapatos cuando sale de casa y se mueve por costumbre. Conoce cada escalón, cada agujero, el número de pasos hasta el siguiente semáforo. Si escucha algo interesante levanta la cabeza, observa un instante, y lo planta en 140 caracteres para disfrute global.
Marcos y María se cruzaron.
Marcos hizo una foto y no vio más que una nuca, una chica caminando con la mirada perdida en la pantalla de su móvil. Marcos soltó una palabrota porque alguien sin cara no es etiqueta.
María escuchó el joder vaya mierda y no levantó la vista. Nada que plantar en su mundo, no merecía la pena esa molestia. María continuó navegando.
Marcos y María están hechos el uno para el otro. Ellos no lo saben pero, gracias a Internet, lo sabemos todos nosotros.


miércoles, 27 de julio de 2011

El profesor

El profesor dice nombres como si escapara en sílabas la tabla numérica. Los niños y niñas, en silencio, alzan la mano a toda velocidad. Saben que no estar es no ir de excursión.
El viaje transcurre entre voces chillonas, un par de vómitos y la cabeza como un bombo del conductor. Una parada para que todos hagan pis y otra parada para que los mayores se tomen un café bien cargado.
Los alumnos, pequeños seres descontrolados, corren por el campo como si alguien les hubiera inyectado vida en las venas. Los árboles son cabañas, las piedras armas y las flores excusa para elegir entre la duda. Orbitan entre vacas, toros, insectos y un par de salientes mal señalizados.
Termina la visita y el autobús regresa puntual. Los niños se dejan llevar por el sueño y caen rendidos sobre el gris de los asientos. Nadie canta y nadie protesta. No hay paradas y el atasco de entrada a la ciudad se convierte en motivo de un par de "cuando llegamos" que no pasan a mayores.
Al llegar el profesor toma la lista y repite los nombres. Los críos ya no corren en alzar la mano y algunos se anticipan al ser ya conocedores del orden alfabético. Entre cierta confusión los asientos se vacían y se despeja de mochilas el maletero.
La calle del colegio queda desierta y el profesor, cansado de tanto niño, se dirige a su coche. Entonces siente que alguien le toca la espalda.
- Falta mi hijo - escucha.
El profesor saca la lista. Tras unos segundos y un gesto de sorpresa responde a la madre.
- Lo siento, según esto ya no estaba esta mañana.
Después da la vuelta mientras suspira.
Está deseando regresar a casa.


lunes, 27 de junio de 2011

En la ribera del Egremor

Eres un bastardo. Hijo de hombre y elfo que busca entre las montañas la pista última que le permita recuperar el reino perdido por sus antepasados mediante una treta. Portador de espada corta, arco, flechas de baobab y pequeños cuchillos de hoja plateada que brillan ante la amenaza de los vampiros de la estepa. No llevas casco pero sí una ligera cota de malla que te protege contra golpes de arma roma. Es de noche, has hecho un agujero en la tierra y esperas muy atento que llegue un nuevo día. Cenaste un par de liebres cazadas con ayuda de tu viejo perro. Ahora oyes un ruido, parece que está a tu izquierda. Sabes que si te dejas llevar por el pánico serás descubierto. Delante de ti un enorme muro de roca te impide la huida. A tu derecha el río caudaloso de Egremor donde los peces carnívoros hacen de sus aguas un infierno a dentelladas. Mala suerte. Sientes como tu corazón se acelera, te pones nervioso. No sabes qué hacer. Mierda de vida, ¿verdad?
Ahora tira los dados. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

domingo, 12 de junio de 2011

Demasiada roca solitaria haciendo isla

Fue abrir la puerta y el lugar me puso triste. Como un silencio entre sonrisas. Arrugas sobre la piel estirándose como una goma antes de romperse. Retumbaba música de otra época dando ritmo a un montón de viejas vidas en separado. Sin duda demasiada roca solitaria haciendo isla para náufragos. La fiesta era otra, lejana, familia de un recuerdo que no hace historia. Todos bailando y yo frío. Hálito de nieve. Ojos de cristal sin lágrima. Diluido entre intenciones de una cama por llenar y besos como alimento para las ganas. Flujo de gente con vidas que chocan y que salían despedidos de un sitio a otro hasta llegar a la barra para pedir una copa. Olía a sudor, a humo de cuerpo. La masa danzando aliñada por luces de colores que ridiculizaban colgajos, resaltaban barrigas y no escondían lágrimas surgidas de párpados vencidos por los años. Nadie mirando a nadie. Yo terminé roto por el esfuerzo. En la calle pedí un taxi escupiendo en un grito las ganas de intentarlo de nuevo. Cada minuto en el reloj terminó siendo un latigazo. La próxima lo intentaré en otro local. Mi mujer siempre lo dice, para ligar las discotecas son un suplicio.


domingo, 29 de mayo de 2011

Juguetes

- ¿Puedo quedarme con sus juguetes?
Sobre la cama, sentado, con la corbata negra aún apretando la garganta. Escuchando a su mujer vomitar en el baño, mezclando saliva con bilis. La luz del cuarto con una bombilla fundida y la lámpara tambaleándose tras ser golpeada por la foto de las últimas vacaciones en la playa. El pasillo infinito abierto ante sus pies y el niño sonriente, con los brazos cruzados, esperando una respuesta. El padre cierra los ojos y señala con el dedo la pared. Ahora está seguro. No fue él quién dejó abierta la ventana.


jueves, 5 de mayo de 2011

Hotel de cinco estrellas

Hotel de cinco estrellas en el rincón más apartado del mundo. Silencio en las ventanas, sol en los alrededores. Javier ahorró durante años para visitar aquel lugar. Años de trabajo y semana de vacaciones de lujo absoluto como recompensa. Desde que llegó al recinto fue agasajado por la sonrisa amable de los empleados, capaces de hacerle sentir el único cliente. En los pasillos no se cruzó con nadie y disfruto de ver tan sólo su reflejo en los cristales que forraban las paredes. El hilo musical, como una una ola sonora, invadía el interior pulcro de las habitaciones. Desayuno exquisito, café siempre recién hecho, y sala individual para disfrutar de los periódicos de la mañana. Tres personas dispuestas para ofrecerle lo que necesitaba y traerle lo que se le ocurría. Alquiló un coche pequeño y dio un par de vueltas por los alrededores. Los pueblos parecían decorados de película, la carretera transitaba en un permanente expositor de imágenes inenarrables que repetían las bellas imágenes ofrecidas en el folleto de la agencia de viajes. Javier fue dejándose ir en un constante susurro tranquilo. Como adormecido por el buen hacer de los trabajadores, convencido por su habilidad para estar donde necesitaba cuando los necesitaba. Disfruto de masajes en los pies, de ese olor a menta que libera los pulmones del peso de la ciudad. Acopió fuerzas en comidas ligeras que salpimentaban la lengua y degustó vinos extraños que hacían cambiar el aire. Cuando terminó la semana Javier bajó a recepción y solicitó la cuenta. Se prometió durante años no mirar el número bajo la última suma. No le sorprendió ver a todo el servicio dispuesto a despedirle. Sonrientes, peinados, con el uniforme de la casa y dibujando una muralla de amabilidad difícil, muy difícil, de sortear.





Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.