sábado, 8 de enero de 2011

IMPOTENCIA

Lloro de impotencia. Impotencia porque las normas sociales estén así en mi país. Impotencia porque mi padre haya muerto cuando yo apenas he cumplido los treinta y seis años. Impotencia porque no me ha dado tiempo a despedirme de mis compañeros de francachelas. He vestido mi traje negro, he ido al cementerio y he visto como han enterrado al egoísta de mi padre. Ahora me voy a dormir. Mañana tendré que sustituir a mi padre en el trabajo. Así está establecido. Su despacho será mi despacho. Su ordenador será mi ordenador. Su secretaria será… Mejor que me vaya a dormir. Mañana me tendré que levantar temprano.

7 comentarios:

  1. Fabulosa habilidad de sacarle a éste relato un final feliz.
    Bravo.

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo con Carlos
    Un abrazo, Adivin.

    ResponderEliminar
  3. Adivín, echándote de menos, da gusto compartir día contigo por aquí y que dejes joyas como esta. La secretaria es impactante, con razón se va a dormir pronto.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  4. Qué gusto da volver a leer tus textos Adivín. Uno se quedo con un buen sabor de boca. Abrazos.

    ResponderEliminar
  5. La impotencia de tener la vida asegurada y el final mejor.
    Bicos.

    ResponderEliminar

Pon un comentario. Nos gusta que nos leas pero también nos gusta saber que nos has leído.