
Cuando vinieron de la funeraria para colocar al abuelo en la caja, todos se miraron extrañados al comprobar que alguien le había llenado de piedras los bolsillos de la chaqueta y del pantalón.
-"Perdona mamá...es que tú siempre me dijiste que cuando se mueren van al cielo, y yo no quiero que se vaya".
-"Pero hija, para qué quieres que se quede...él ya no está".
-"Bueno, hacemos que está durmiendo y todo resuelto...últimamente siempre estaba en la cama".
-"No cariño, hay que dejarle ir".
-"Está bien que se vaya, pero que no espere que vaya a visitarlo...esto de morirse de pronto no se hace...¿quien hablará conmigo, quien me contará cuentos...con quien hablaré yo?".
-"Me tienes a mi"-contestó la madre.
-"Ya"- dijo ella, recordando el "ahora estoy ocupada"que tan frecuentemente le decía.
Entonces suspiró y mirando el ataúd pensó;
"No te preocupes abuelo...aunque no estés, seguiré hablando contigo".
-"Perdona mamá...es que tú siempre me dijiste que cuando se mueren van al cielo, y yo no quiero que se vaya".
-"Pero hija, para qué quieres que se quede...él ya no está".
-"Bueno, hacemos que está durmiendo y todo resuelto...últimamente siempre estaba en la cama".
-"No cariño, hay que dejarle ir".
-"Está bien que se vaya, pero que no espere que vaya a visitarlo...esto de morirse de pronto no se hace...¿quien hablará conmigo, quien me contará cuentos...con quien hablaré yo?".
-"Me tienes a mi"-contestó la madre.
-"Ya"- dijo ella, recordando el "ahora estoy ocupada"que tan frecuentemente le decía.
Entonces suspiró y mirando el ataúd pensó;
"No te preocupes abuelo...aunque no estés, seguiré hablando contigo".











