Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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domingo, 26 de junio de 2011

Siempre me acordaré de ti.



Cuando vinieron de la funeraria para colocar al abuelo en la caja, todos se miraron extrañados al comprobar que alguien le había llenado de piedras los bolsillos de la chaqueta y del pantalón.
-"Perdona mamá...es que tú siempre me dijiste que cuando se mueren van al cielo, y yo no quiero que se vaya".
-"Pero hija, para qué quieres que se quede...él ya no está".
-"Bueno, hacemos que está durmiendo y todo resuelto...últimamente siempre estaba en la cama".
-"No cariño, hay que dejarle ir".
-"Está bien que se vaya, pero que no espere que vaya a visitarlo...esto de morirse de pronto no se hace...¿quien hablará conmigo, quien me contará cuentos...con quien hablaré yo?".
-"Me tienes a mi"-contestó la madre.
-"Ya"- dijo ella, recordando el "ahora estoy ocupada"que tan frecuentemente le decía.

Entonces suspiró y mirando el ataúd pensó;
"No te preocupes abuelo...aunque no estés, seguiré hablando contigo".


domingo, 15 de mayo de 2011

Magia.

Cada noche aguardaba sentada en la cama con un libro viejo esperando a que su abuelo le contara historias, sus padres hacía tiempo que no estaban y sólo él leía sus cuentos... esos en los que las princesas eran rescatadas por apuestos príncipes, donde existían sapos con coronas o brujas feas que se disfrazaban de buenas para no ser descubiertas. Le gustaba oírle, pues al hacerlo imaginaba, viajaba entre páginas, lloraba entre renglones, reía en alguna pausa y suspiraba cuando llegaba el "Fin" .

El libro al que tenía más cariño era ese que todas la noches cogía y que apenas tenía letras, el que estaba lleno de fotos de sus padres, fechas, algún nombre y hasta una flor seca... el que guardaba como un tesoro, con historias mágicas que sólo su abuelo podía leer y que no estando escritas ella imaginaba... al igual que otras veces veía dragones, a un gato con botas, preciosas sirenas o piratas con patas de palo, veía a sus padres en cada aventura que el abuelo, entre foto y foto, sacaba del álbum como por arte de magia.

-"Abuelo haces magia"- le decía todas las noches antes de quedarse dormida.
Y el abuelo entre susurros, para no despertarla, añadía;
-"No cariño, la magia la haces tú".

su

domingo, 1 de mayo de 2011

A oscuras.



Cuando recobré el conocimiento escuché el sonido de una respiración agitada, estaba a oscuras, mojada... completamente mojada de una sustancia pegajosa. Palpé para saber qué había alrededor y aparte de aquél líquido pegajoso que desprendía un olor desagradable, me encontré con trozos de algo con pequeños agujeros a veces, otros con surcos... por más que intentaba acercarlo a mis ojos no podía ver qué era aquello. Empecé a sentir angustia, frío... mucho frío, de nada me servía mi preciosa capa roja, ahora mojada hasta me molestaba, pesaba demasiado. De repente luz y con aquella luz... el aullido.


domingo, 17 de abril de 2011

Una más.


Que ella no era su preferida ya hacía mucho que lo sabía, y más después del tiempo que llevaba padeciendo sus torturas. Era ver unas tijeras, la cinta aislante o el pegamento y se ponía a temblar... podía llegar a hacer barbaridades con esas cosas. Nunca se acostumbró a los tijeretazos en el pelo sin más, a la cinta aislante en su boca, en sus brazos, sus piernas...
Cuando se creyó olvidada y en parte afortunada, vino lo peor... un día sin más se presentó y sin mediar palabra, la decapitó para más tarde tirar cabeza y cuerpo por separado entre los restos de otros muchos que también habían sufrido en silencio... en aquél foso oscuro, ese pequeño cementerio que tenía un pequeño cartelito indicando con letras de colores;

" Mi cajón de los juguetes, sólo mio. Andrea".


su

domingo, 3 de abril de 2011

Imperfecta.

"Y sin embargo..." cuando pronunciaba eso ya sabía que las cosas no iban a terminar bien.
"Eres preciosa y sin embargo...", pues nada que muy guapa pero mira a ver si haces una dieta que estas algo fondona.
"Sí, sí... tienes un gusto estupendo no lo niego y sin embargo..."
y sin embargo , la lámpara del salón que yo había elegido se quedó en la tienda y en su lugar colocamos aquella horrorosa del año qué sé yo, que había heredado de su abuela.
"Cariño... qué bien cocinas, y sin embargo..."
soso, todo lo que hacía para él estaba soso.
"Buen trabajo... y sin embargo..."
. Era desquiciante, siempre tenía que haber algo.
Quién iba a decir que con el paso de los años hasta yo acabaría utilizando la expresión.
-"Mi más humilde pésame señora", me decían.
-"Ya, ya... una pena y sin embargo...".


su

domingo, 20 de marzo de 2011

Efluvios incontrolados.



- "Y la última...a vuestra salud"- dijo ella.
Al acabar la copa de vino empezó a ver las cosas de distinta manera, la lengua se le enredaba al hablar y le sobraba hasta el abrigo .
- "Parece que no sabes comportarte en ningún sitio... no me hagas esto... Carla, Carla... ¿no me oyes?".
Claro que lo oía, estaba cansada de oírle pero qué mejor que una celebración para emborracharse, dejarse llevar por los efluvios del alcohol y olvidarse de un perfectísimo marido que ya en la comida le había llamado la atención por beber demasiado.
Cuando la mujer del hijo del difunto, bebió el vino y devolvió el cáliz al atónito cura, no se le ocurrió otra cosa más que cogerle el micrófono y...
- "Laureano, suegro... esta va por ti"- y ponerse a cantar "Adiós con el corazón".


domingo, 6 de marzo de 2011

El columpio.



Le gustaba subirse de noche a los columpios de los niños, y así entre las sombras soñaba que un día su balanceo le permitiría llegar a aquella estrella, la suya, la que parecía parpadearle y la acompañaba desde que un día le dijeron "no llores niña, él está ahí arriba".

Y cada noche al balancearse le mandaba mil besos, le hablaba de todo y sentía su ausencia, y su parpadeo le parecían pequeños guiños a los que le contestaba un... "y yo también a ti".


domingo, 20 de febrero de 2011

Flotando.


Mientras flotaba en el río, miraba aquellas pequeñas cosas que siempre le fascinaron... el revoloteo de las mariposas, los rayos del sol intentando perforar las blancas nubes... le empezaba incluso a gustar su piel arrugada por estar tanto allí metida y el movimiento de su larga melena en el agua le hacía parecer que ésta tenía vida propia, lo que en cierta forma era gracioso... Así pasaba el tiempo, en el agua, siempre flotando, esperando algún día poder dejar de hacerlo, entre tanto... seguiría sin cerrar los ojos contemplando el cielo azul.


domingo, 6 de febrero de 2011

Rastros.


Ya era demasiado mayor y no salía nada de casa, por lo que decidió aplicar aquél procedimiento que de joven ya había usado; paso, piedra, paso, piedra... siempre dejando rastro por la habitación, por el baño, la cocina... A él no le pasaría lo que a los demás, que se fueron y no supieron volver. Llegado el momento, haría lo que de niño hizo con su hermana en el bosque... regresaría.


domingo, 23 de enero de 2011

La reunión.



"Hola, mi nombre es Jack y llevo una semana sin asesinar a nadie" . Tras su presentación nadie se atrevió a decir nada. A ver quien iba decirle a aquél hombre que aquellas reuniones de auto ayuda no eran precisamente para problemas como el suyo.


domingo, 9 de enero de 2011

En el jardín.


A la tercera, Elena se levantó furiosa y se dirigió de nuevo al jardín, esta vez no se conformaría con tres margaritas, ahora arrancaría un gran ramo. . . por si acaso.
-"Me quiere, no me quiere, me quiere, no me qu. . . Noooooo, mier. . .". Tuvo que contenerse, no era plan de decir tacos, su madre estaba dentro, en la cocina y no tenía ganas de que la sermoneara por ello, aunque se estaba empezando a poner nerviosa con las puñeteras flores. Y llegó la quinta. Luego la sexta. . . la séptima. . .
Después de media hora Luisa, la madre de Elena, llamó a su hija pues hacía un buen rato que no sabía de ella. La había dejado fuera merendando, así que fue hasta allí para ver qué estaba haciendo su angelito. La encontró en el porche, exhausta y con cara de pocos amigos.
-"¿Qué ha pasado cariño?".
-"Nada mami, tan sólo he estado arrancando las malas hierbas del jardín". Y con una sonrisa maliciosa continuo diciendo;
-"Ya no queda ni una".

domingo, 26 de diciembre de 2010

Una fiesta pasada por agua.



-"¡CORREEEEER!"-gritó uno de ellos y los nueve niños de cuatro años invitados al cumpleaños empezaron a hacerlo, cada uno en una dirección diferente...todos menos Pablo que paralizado por el miedo se quedó allí, con la boca abierta observando la transformación. Mientras, en la casa, la madre tomaba un café con las demás. Ninguna se dio cuenta de que había comenzado a llover.
-"Voy al jardín a mirar qué tal se portan"- dijo una.
-"Déjalos, están con el payaso...¿no los oyes cómo gritan?...eso es que les encanta"- le comentó la anfitriona.

Cuando el del pelo rojo estirado y la cara desdibujada por el agua empezó a gruñir, el boquiabierto se desmayó.

-"Grrrrr...demonios...una hora de maquillaje y el traje a tomar por el cul...y dentro de media hora tengo otro cumpleaños...¡Niñooo!...estas tonto, no te tumbes ahí que te vas a poner perdido...¡NIÑOOOOO!".

su

domingo, 12 de diciembre de 2010

Prisionera



Siempre la misma música, siempre el mismo escenario, los mismos pasos, la misma actuación, que por cierto cada día que pasa es más corta... sin aplausos...hoy tengo la firme convicción de que jamás podré salir de entre estas paredes que me mantienen prisionera la mayor parte del día, estoy cansada del espejo, de mi reflejo...oigo un ruido, alguien viene...este maldito muelle me avisa que pronto saldré a escena...un, dos, tres y arriba.

su

domingo, 28 de noviembre de 2010

Miedo.

-"Uno, dos, tres, cuatro, no hay nadie ahí. Uno, dos, tres, cuatro, respiro despacito no me vaya a oír".
Juan se escondía debajo de las mantas, cada vez más asustado, no quería mirar lo que sucedía afuera, apretaba los ojos y se encogía.
-"Es una pesadilla, nadie viene a por mi".
De repente volvió a escuchar los pasos.
-"Uno, dos, tres..." Contando trataba de distraerse, aunque los oídos seguían intentando captar cualquier ruido extraño.
Se imaginaba al monstruo grande, con una boca enorme llena de puntiagudos dientes y rápido a la hora de comerse a sus víctimas, porque claro se las comía, ¡era un monstruo!.
-"Uno, dos, tres...¿y si me escondo más abajo?...sí, sí...así no me verá".
La almohada le servía para taponar la entrada y aunque empezaba a sudar la gota gorda, prefería pasar un poco de calor a ser descubierto. Y de nuevo se oyeron ruidos.
-"ALEX...¡SE VA A COMER A ALEX!...pobre hermanito, seguramente no se escondió bien... Uno, dos...ahora vendrá hasta mi cuarto, ¡qué suerte tienen mis padres de dormir al fondo del pasillo!...ahora viene a por mi... UNO..."

-"Pero Juan, ¿qué haces tan tapado?. Sube para arriba y deja de jugar que ya es tarde... Buenas noches diablillo".
-"Buenas noches papá".
Y después de un suspiro se dijo a si mismo;
-"Ves tonto, no había nadie".
Horas más tarde se despertó. Todavía era de noche y aún estaba oscuro...muy oscuro.

-"Uno, dos, tres, cuatro...¡ES PAPÁ, ES PAPÁ!".


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lunes, 15 de noviembre de 2010

Mi príncipe de dos piernas.



Todas las mañanas te dejo mensajes en la arena, pero no sé que pasa que nunca te das cuenta...


domingo, 14 de noviembre de 2010

La habitación sin muebles.


-"SSSSShhhh...¿podeis callaros ya?. Quiero dormir y hablando todos a la vez no puedo"- dijo el huésped de la habitación blanca acolchada.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.