Noche de fogata en el monte. Estamos callados, cansados de cantar y reír, nos hemos relajado en la contemplación del fuego. Soy discreta, la vigilo a penas de reojo. Anduvo descalza por la rivera y sintió algo, como una espina en el meñique. Le pusieron mertiolate y una bendita. Desde hace quince minutos se frota el empeine derecho, por encima del calcetín. Gira y flexiona el tobillo. Se abanica, se toca el plexo, endereza la espalda, se abanica más. La llamo por su nombre, con una voz muy solemne, "Permíteme ver tu herida" y todos centran en mí su atención.
-Es probable que te haya mordido una pequeña serpiente. (Sí son pequeñas). Podría tratarse de una viborilla de las zonas húmedas. (Retraso su pánico). Tiene los colmillos en la parte posterior de la quijada, así que no muerde las áreas planas del cuerpo, sino que agarra dedos de manos y pies. (Hablo con calma y seguridad, los he petrificado en sus posturas). Si estoy en lo correcto, tendrás algunos síntomas durante los próximos cuarenta minutos: (Inhalo y exhalo) el dolor subirá hasta tu rodilla e ingle, tendrás visión doble, y sentirás presión en el pecho y dificultad para respirar. (Ahora es cuando bajo la mirada... la frase adecuada sería, "Después se acaba").
-¡Coralillo! -gritó uno detrás de mí- ¡Tengo suero en el botiquín! ¡Hay que llevarla inmediatamente al hospital! ¡En la motocicleta llegamos más rápido!
Antes de parpadear ya iban a todo motor dejando una polvareda tras de sí.
Estúpido entrometido, arruinó mi momento protagónico.
Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.
¡Gracias Daniel!
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miércoles, 30 de abril de 2014
sábado, 28 de diciembre de 2013
SI FUERAMOS AMANTES
Nuestra codicia se vuelve contra nosotros. A cambio de un beso caliente de dos rostros fríos se arriesga todo el placer que cabe en el cuerpo. ¡Un beso tan fugaz! Qué pronto dejan de palpitar los labios y de cosquillear la lengua. El olor de ese aliento en celo impregnado por dentro de la frente, y el sabor enardecedor de su saliva, se disipan con la primera bocanada de viento decembrino.
Los que se han besado por vez primera tras mucho desearlo están embrutecidos, pero ya tendrán tiempo de lamentar su pérdida. No habrá más miradas prohibidas, ni temblores de voces al conversar, ni profundas inhalaciones en medio de un abrazo. Después.
Después de otro beso más desesperado y asfixiante. El corazón de los recién besados está en fuga y no sabe si late en la garganta en el plexo o en la entrepierna.
-No me rechaces, te necesito... lo haremos a tu manera, con tus condiciones... no te pido más, sólo que me dejes amarte, quiero complacerte, cumplir tus fantasías, ¡las que sean! Quiero que conmigo hagas lo que nunca podrías hacer con él.
-Sí. Alejarme de ti, y olvidarte.
Los que se han besado por vez primera tras mucho desearlo están embrutecidos, pero ya tendrán tiempo de lamentar su pérdida. No habrá más miradas prohibidas, ni temblores de voces al conversar, ni profundas inhalaciones en medio de un abrazo. Después.
Después de otro beso más desesperado y asfixiante. El corazón de los recién besados está en fuga y no sabe si late en la garganta en el plexo o en la entrepierna.
-No me rechaces, te necesito... lo haremos a tu manera, con tus condiciones... no te pido más, sólo que me dejes amarte, quiero complacerte, cumplir tus fantasías, ¡las que sean! Quiero que conmigo hagas lo que nunca podrías hacer con él.
-Sí. Alejarme de ti, y olvidarte.
miércoles, 24 de julio de 2013
EPITAFIO
"No espero visitas", pensó Yunuén y bajó las escaleras descalza, con marcha erguida y teatral porque le gusta sentir el vuelo de la falda larga entre los tobillos y a su alrededor. Abrió. Intentó sonreírle al muchacho de las entregas pero su saludo de cortesía resultó grave y falto de aire. Retrocedió dos pasos para permitirle meter el diablito de carga que ella miraba con labios entreabiertos y secos. -En la mañana más fresca se puede recordar una pesadilla, de pronto.
"¿Dónde la pongo?" preguntó el muchacho mientras notaba la casa sin objetos. Yunuén firmó el recibo con su nombre artístico -apenas reconocido por una docena de amigos- y cerró. En el suelo se abrazó las rodillas ante la cantera gris. Miraba su cara de susto en el espejo ovalado que mandó empotrarle. Aquí yace La que pudo haber sido.
No quería morir, pero prefería morir antes que desperdiciar su vida.
"¿Dónde la pongo?" preguntó el muchacho mientras notaba la casa sin objetos. Yunuén firmó el recibo con su nombre artístico -apenas reconocido por una docena de amigos- y cerró. En el suelo se abrazó las rodillas ante la cantera gris. Miraba su cara de susto en el espejo ovalado que mandó empotrarle. Aquí yace La que pudo haber sido.
No quería morir, pero prefería morir antes que desperdiciar su vida.
domingo, 25 de noviembre de 2012
APETITO
Noche de aniversario en una cabaña del bosque a las faldas del volcán nevado. El aroma de la salsa de tomate le abrió el apetito. Se acercó a la cocina, desdeñando su propósito de evitar la cena por el bien de aquellos muslos que aumentaron dos tallas desde su noviazgo con él. Bromeaban juntos con el parlamento de siempre: "¿Vas a cocinarme en navidad?", "¡Voy a cocinarte para navidad!". La obligó a esperar en el porche a fin de librarse de las cosquillas que lo hacían quemar el pan de ajo. Ella se acomodó trabajosamente en la hamaca. Sus caderas se desbordaban a través de la trama. Desde la oscuridad, unos ojos carnívoros, colmillos y zarpas la acechan, cada vez más cerca.
domingo, 21 de octubre de 2012
ORBE
Con un alfiler picoteas la cima del huevo hasta dejarle un boquete de la talla de una uva. Lo vacías y enjuagas. Cuando el cascarón está seco pintas el cielo interior del orbe con un tono de atardecer otoñal. Usando el pincel más delgado rasgas algunas nubes y un sol muriente rojo Zitarrosa, "¿Cómo se puede amarte sin testigos?". A lo largo de la base viertes medio centímetro de cera. Antes de que ésta seque por completo le encajas las miniaturas de migajón pintado, siguiendo de perfecta memoria el diseño real de la Alameda; a la izquierda los árboles, en el centro el kiosco galería, a la derecha la Avenida Guillermo Prieto, y unos novios en la banca de jardín. Miras por el boquete para contemplar otro cachito del terruño que está listo para el aparador de souvenirs. Lo empacas precavidamente, buscas el bolso, las llaves, algo falla, no traes pintalabios ni tacones. Podrías toparte con él a la vuelta de la esquina, -esta ciudad no es bastante grande para los dos. Te ves en el espejo demacrada y renuncias al exterior. Conservas la pieza para ti. Ya tienes doce.
lunes, 17 de septiembre de 2012
LAMENTABLE PÉRDIDA
Entró a la capilla funeraria directo hacia el ataúd, sin protocolos ni discreción. El sonido presuroso de sus tacones contrastó con los sollozos amainados. Usaba deliberadamente el vestido rojo entallado y corto, con una torera de encaje negro sobre los hombros desnudos. Sintió las miradas de los deudos, fiada en que nadie la reconocía, a excepción de ella... por alguna foto quizás. Tomó un respiro profundo ante los cuatro escalones, oprimiendo una rosa blanca entre sus senos. Cerró los ojos. "Tú mueres y yo descanso en paz, querido". Subió elegantemente y se inclinó para mirarlo por última vez. ¡No era él! ¿Su hermano, o alguno de sus primos? Giró conmocionada buscando entre los rostros juiciosos. Entonces lo reconoció de pie a la izquierda, abrazando a una muchacha de muleta y collarín. Él la miraba con un gesto ofuscado. ¡Qué atractivo le parecía cuando estaba molesto!
miércoles, 15 de agosto de 2012
EVOCACIÓN DE CUANDO QUISE CURARME EL SÍNDROME DEL MUNDO FEO
El escenario de un auditorio vacío a media luz es el mejor sitio para estar, para escuchar una música de fondo e ignorar quién la compuso y quién la interpreta, o por qué me hace girar los sentidos como si danzaran virtuosamente sobre la duela sin mí. Para beber a solas, o acompañada de un finísimo caballero sin fantasear con su falo, en cambio besar la copa, antojada de que fueran pechos blancos de mujer castaña, y pasar el trago que se deslice junto a un corazón perfectamente casto. Es el mejor sitio para tumbarse en el suelo imaginando que reposo desnuda dentro de un montón de semillas de lenteja. Y sentir que es verdad que sí puedo, que aún soy capaz de apreciar la belleza incorruptible.
jueves, 7 de junio de 2012
TEATRISTAS
Desde la tramoya Sandi atiende el transcurso de la obra, lista para provocar una nevada de unicel o el amanecer de un sol de madera. Comienza la escena de la batalla musical entre los magos contrincantes. Las luces cambian a neón descubriendo un fondo refulgente de notas arregladas en su pentagrama flotante. Es el momento del clímax, la más difícil coreografía, y los actores se mueven con hermosa precisión haciendo danzar gigantes violines, teclados y clarinetes luminosos. En justa sincronía al crescendo del malvado, surgen flamas de ambos laterales. Sandi es invadida por una felicidad sobrecogedora que la impulsa a dejarse caer desde sus alturas hacia el centro de la acción. ¡Se apergoya de la baranda para contenerse! Es que no quiere arruinar la función.
domingo, 6 de mayo de 2012
EL MARACUMBÉ
A través de la ventila de mi regadera escucho hablar a dos hombres en la calle. No suena como una conversación, me parece que ambos hablan al mismo tiempo y de temas distintos. Al cerrar la llave, sin la interferencia del ruido del agua discierno mejor. Uno es viejo y arrastra los finales de las palabras que pronuncia huecas y ensalivadas como si trajera un hueso de durazno por dentro de las mejillas.
- Yo tengo setenta años. He visto morir a varios amigos. Voy para cincuenta... Voy, para setenta años.
Una pausa, y el viejo sigue, disminuyendo el volumen hasta casi murmurar:
- Yo soy El Maracumbé, el rey, de todos...
- ¡Que pase buena tarde! ¡Gusto en saludarlo! ¡Con permiso!
Después hubo silencio afuera, pero en mi mente sonó el mariachi toda la tarde repitiendo un sólo estribillo incesante: "Éste es El Maracumbé, el rey de todos los sones. Querido de las mujeres, apreciado de los hombres".
sábado, 31 de marzo de 2012
FE Y DEVOCION
El niño llegó hasta su madre pegando saltos frenéticos y risotadas. La llevó jalando con impaciencia. En la recámara apuntó hacia el retrato del Sagrado Corazón de Jesús, quien les concedía un gesto apacible de su rostro barbado, justo desde el mismo sitio en la pared donde un día antes -en el mismo marco de madera- el Divino Niño Jesús levantaba sus bracitos hacia el cielo.
"¡Creció!" Gritó el chiquillo resplandeciente de fe y devoción ante aquel milagro. Gloria se quedó atónita. Mientras su hijo aplaudía y se contorsionaba, ella aguantaba el aliento, tratando de encontrar una explicación amorosa para su acto de redecoración.
martes, 28 de febrero de 2012
TE QUEDASTE QUIETO
Te quedaste quieto mientras el grupo esperaba tu reacción al anzuelo recién lanzado. "Sí, yo duermo con ella hoy"; y te pareció increíble la anuencia de los adultos, sin bromas maliciosas de tus primos.
En la cima del volcán la noche se fabrica de silencio. Cuando al fin se callan las canciones y la hoguera no crepita, el silencio crea oscuridad y frío. Bosque y estrellas mudos, cabaña muda. Tú mismo enmudecido y rígido en el catre junto a su cuerpo maduro de quinceañera.
Te quedaste quieto al sentir sus dedos buscando tu bragueta, insoportablemente enamorado, disimulador experto. Tenías su carne morena ofrecida a tus manos, la cercanía de su rostro, y cerrados los ojazos que siempre evadiste al conversar, y te quedaste quieto. Ella hizo de ti lo que quiso mientras ni una de tus yemas acarició sus pezones. Estabas paralizado por el ardor de cumplir tus gastadas fantasías de darle un beso en sus labios carnosos, "tus gastadas fantasías" así lo dijiste quince años después en un lapsus poético, pero aquella noche ni la boca de tus amores logró hacerte eyacular. El mínimo ruido les hubiera traído la mañana.
lunes, 23 de enero de 2012
DOS MUCHACHAS
Aquí llega otra vez: alta, robusta y encorvada. Probablemente somos las dos de la misma edad. Viene ocasionalmente a la tienda de mi tía a dejarle prendas bordadas en listón para que las venda; platica un rato y se va. Mi tía por costumbre me presenta con sus conocidos pero a ella la deja irse. ¿Por qué? No me lo había preguntado.
- Pobrecita, entiende todo, es igual que cualquier persona. El otro día me dijo: "Yo no soy así de nacimiento, ¡yo era normal! Pero me dio viruela cuando tenía ocho años y así quedé. ¡La gente me trata como si fuera una loca de la calle!", y casi llora.
La sigo con la mirada, al cruzar la calle gira levemente y le dedico una mueca intento de sonrisa. La verdad no sé si pudo verme con ese ojo protuberante que se aleja demasiado de la nariz, allá hacia la sien, como recordando.
lunes, 19 de diciembre de 2011
NAHUALA
Quiébrense todos mis huesos cada noche y vuélvanse a formar, que mi gran dolor se esparza por los puntos cardinales, el centro y el arriba como una ofrenda. Sea yo su intrumento de caos, destrucción y cambio. Sea yo la mítica bestia que ningún hombre hiere. Que no se libre mi raza de estas garras y estos dientes si no ha sentido fluir de uno al otro la vida, la salud, la memoria de los ancestros y hasta el alma de las rocas...
martes, 15 de noviembre de 2011
RECAPACITAR
Sereno,
entré a la sex-shop donde iniciaron la práctica del Directorio Swinger.
Primera de la ciudad y surgida con la venta de películas eróticas de
producción local. Creí que habían cambiado al giro rojo cuando vi una
mujer desnuda al fondo del establecimiento. No. Era clienta. Elegía
prendas de lencería, ¡así, totalmente expuesta! Trigueña y voluptuosa.
Sobresaltado, giré el rostro. En el ventanal del aparador me hallé el
reflejo de sus pechos suculentos acariciados por cabello suelto que
hacía resaltar el parche abundante de vello púbico. Éramos sólo
nosotros. Me permitió espiarla. Recibí su mirada retadora. Entró al
vestidor y emparejó. Apreté en mis puños los panfletos del Obispo, y me
fui.
miércoles, 12 de octubre de 2011
MODALES
Harta, después de un día nefasto, oigo al viejillo que
pasa cada tarde frente a mi puerta escupiendo a toda potencia flemas
largamente gargajeadas. Casi a propósito desafía los límites de mi
civilidad con su hábito asqueroso. Lo repudio sano y lo repudiaría
deshauciado de enfisema. Quiero, anhelo... fantaseo en salir
violentamente a fulminarlo con una mirada condenadora ¡Basta puerco! De pronto lo escucho atragantarse justo frente a mi puerta. Tose, exhala un carraspeo atascado en el cogote, sorbe con la nariz y lanza. Me recorre un escalofrío convulso. ¡Tendré una cubeta con agua, jabón y cloro para devolver el próximo escupitajo! Esa idea me basta para sonreír y relajarme. No puedo olvidar mis modales.
![]() |
| foto de Polycarpio |
jueves, 8 de septiembre de 2011
IDEAS RARAS
Anoche
dijo él mientras bajaba el volumen de las bocinas: "Es una
semiautomática, calibre... de nueve milímetros para arriba", ella
respondió: "Así se escuchó cuando mataron al comandante frente a
nuestra camioneta. Luego un alarido, y después un gemido animal que se le fue
ahogando en la sangre".
Yo me callé, esperando en vano las sirenas de
patrulla y de ambulancia. Me llegaron ideas raras, de acumular latas y
botellones, de vender mis muebles y alistar una maleta, de ordenar mis
documentos, de tramitar pasaportes, de aprender artes marciales, de comprar una
pistola, de posponer a mis hijos, de fugarme hacia la sierra. ¡Este cuerpo comodino
defrauda mi propia causa y a la Patria ni se diga!
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Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.
Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.

