Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.
¡Gracias Daniel!
Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Montelpare. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Montelpare. Mostrar todas las entradas
martes, 19 de marzo de 2013
Perder el Ctrl
Soy el robot principal de la cadena de montaje. Hoy, mientras trabajaba en una cupé de líneas cautivadoras, se enganchó mi brazo. Eso no es nada. Me salió un hilo de sangre y lo limpié con rapidez. Si se enteran de que estoy vivo, pierdo el empleo.
martes, 19 de febrero de 2013
Dar la piel
—Se movió. Sí. Se movió. Mirá. ¿Qué voy a hacer? —dije en un hilo de voz, como si temiera despertarla del todo.
De eso ya hace un mes. Agotado por la fiebre, sólo me resta esperar. No falta mucho para que la serpiente tatuada en mi brazo cierre el círculo que dejará a mi cuello ciego de sangre.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Faro
sábado, 6 de octubre de 2012
Fotosensible
Desde que me clavó la mirada lo veo hasta en los sueños.
El oftalmólogo confirmó que, en efecto, su rostro es un holograma en mis pupilas y quiere llevar mi caso a un congreso.
Tiene razón. No puedo concentrarme. Se cuela en las planillas de cálculo, en los titulares del diario, en la taza de café...
Y eso no es nada. Ayer ha hecho toda clase de gestos mientras me probaba ropa frente al espejo antes de salir. Sólo consiguió sonreír cuando me puse el vestido estampado que llevaba ese domingo en el parque cuando nos cruzamos.
Sin embargo hoy sus facciones filtran una desilusión infinita. Presiente su fin. Me ha echado el ojo el nuevo inquilino del 3º F.
lunes, 30 de julio de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Instante
El sol prepotea por la celosía y le da un cachetazo inesperado ni bien abre la puerta del cuarto. La luz le duele. Las bocinas, el ajetreo de la ciudad, los chicos que salen de la escuela, la campanita del pochoclero también duelen pero, más aún, ese silencio denso que flota en sus pupilas porque los pies de su hermano cuelgan tiesos hacia el suelo.
ficcionario breve
jueves, 19 de abril de 2012
Familia tipo
He tenido una recaída. Mamá se despachará con uno de sus sermones. Le va a preguntar a papá qué hizo mal, justo ella que pasa tantas horas en esa oficina para que no me falte nada. Volverá a dejarme una semana sin probar bocado como hace conmigo cada vez que se enoja y repite que quiere una hija normal, separando las sílabas y comiéndome con la mirada.
Se pondrá a recordar aquella vez que, en medio del balance general de fin de año, inundé la casa de números y las cifras taparon las cañerías y hubo que llamar al plomero y levantar el piso de la cocina. O de ese domingo que volví de las vacaciones con un atracón de imágenes y la escalera parecía una película en technicolor. De lo que costó conseguir un pintor que aceptara el trabajo de cubrir todo con látex porque ella se mareaba y no podía ir a trabajar.
Hace unos días no hago más que largar palabras. Abro la boca y sale una frase que se multiplica por los rincones del cuarto. Hoy he visto a una escaparse por el zócalo de la puerta. La he empujado hacia adentro de un tirón justo cuando sentía los tacones de mamá sobre la escalera. Ahora la puse debajo de la almohada como pude porque es un poco larga. "Te quería contar algo pero nunca tenés tiempo." Eso dice.
viernes, 16 de marzo de 2012
Ojos que no ven
Entró a la habitación y procedió a quitarle la venda de los ojos. El paciente levantó la cabeza con la mirada perdida y estiró el brazo. Tanteó en el aire buscando al médico. Este nuevo tratamiento era una maravilla. Ni siquiera un luz tenue.
sábado, 11 de febrero de 2012
Temperamental
Descorchó la botella y salieron a borbotones todas esas palabras guardadas después de tanto tiempo. Pero él no quiso escuchar y dio un golpe seco al tapón.
"Il Grito", ilustración inspiradora realizada por mi padre, Armando Montelpare, que desde hace muy pocos días me ilumina desde otro lugar...
ficcionario breve
domingo, 8 de enero de 2012
Tiempo
Las mulas han transportado los
equipos y cámaras desde la ciudad encajonada en el valle. Ahora la caravana se
detiene ante la única casa de piedra en la ladera oriental del cerro. La mano
del pastor acaricia el cayado. Los ha visto subir al alba guiados por un
baquiano. Uno de ellos se adelanta tímido y le cuenta el motivo de la visita: 104 años. ¿Qué será eso? El tiempo le parece un invento innecesario. Entonces acomoda el ala del sombrero con mansedumbre y
se deja clavar agujas de luz en las pupilas, indefenso.
Cuando sus siluetas no dibujan
sombras, se van envueltos en una nube de ruidos nuevos. La entrevista ha
fracasado porque él no sabe de relojes ni calendarios.
martes, 27 de septiembre de 2011
Contrapunto
Sordo a las habladurías, impune a la sed de venganza, orgulloso de ser la piedra del escándalo, alimentaba su fama el lobo feroz.
Certero en la puntería, indolente a la muerte, orgulloso de ser el redentor del bosque, alimentaba su fama el cazador.
jueves, 25 de agosto de 2011
Distracción
Tan ocupado estaba barriendo las hojas que no vio el embudo que arrasaba con medio pueblo y viraba hacia su cuadra.
ficcionario breve
ficcionario breve
viernes, 22 de julio de 2011
Metejón
El ritual era simple. Iba hasta las vías y ni bien el silbato agitaba el humo de la locomotora, pedaleaba con todas sus fuerzas. Cuando el tren se perdía en la curva, frenaba jadeante y renovaba su esperanza de verla.
Una tarde su perseverancia dio fruto. Adela, sentada en el primer vagón, miró su bicicleta destartalada y se rió altiva. Fue ella la que gritó “¡Lo agarró! ¡Lo agarró!”.
Ahora la ve todos los días. Viene con su madre al hospital. Le trae libros y alguna golosina.
Metejón: en lunfardo, enamoramiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.
Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.
