Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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miércoles, 26 de octubre de 2016

Pisos comunicantes - Mar Horno


Pisos comunicantes


Las paredes de mi piso parecen de papel. Son paredes traslúcidas, diáfanas, sutiles, comunicantes. No sé dónde empieza mi dormitorio y acaba el salón de la vivienda contigua. Cuando oigo el despertador de mi vecino me levanto. Cuando su hijo llora corro a ponerle el chupete. Cuando discute con su mujer me parapeto en el rencor. Cuando noto que tiene frío pongo la calefacción. Cuando tose voy al médico. Cuando se desnuda mientras canta abro la ducha. Cuando hace el amor me quedo embarazada.

Autora: Mar Horno
Blog: Maremotos

lunes, 12 de noviembre de 2012

Principio


El Científico fabrica en su laboratorio la máquina perfecta: inmejorable funcionamiento de los sistemas respiratorio, nervioso, digestivo, circulatorio y reproductor. Justo número de huesos. Cantidad precisa de músculos. Caminar bípedo; excelentes habilidades psicomotrices; capacidad de aprendizaje; instinto de supervivencia; hermoso diseño anatómico. Cuando termina, el eminente Erudito contempla su obra, se rasca la cabeza, pasea a su alrededor y, con disimulo, da la espalda a sus ayudantes. Añade algo, que no estaba en el proyecto original. El Preferido del Maestro se da cuenta, sonríe ladino y comienza a imaginar su propio imperio.

viernes, 3 de agosto de 2012

El buen hijo

Al regresar del trabajo, el padre lo encontrará estudiando en su habitación después de haber venido del entrenamiento de baloncesto. Se levantará para darle un beso. Probablemente le dirá que ha sacado matrícula en Estadística. Quizá le pida permiso para coger el coche y llevar a alguna amiga a tomar algo. Y hablarán con camaradería durante la cena. Entonces, orgulloso, alborotará su pelo como cuando era un niño, sin notar hoy, en su buen hijo, el imperceptible olor a gasolina mezclado con un ligero tufo a mendigo.

martes, 26 de junio de 2012

Consanguinidad



Con sus poderosas manos sobre el pecho, mi abuelo, Don Petronilo Gárate, parecía un rey en su catafalco, vestido con su uniforme de coronel y luciendo sus numerosas condecoraciones. El velatorio fue el más multitudinario de la historia de la comarca. Cuando faltaba poco para la misa funeral,  vecinos, autoridades y plañideras se fueron alejando despacio hacia la iglesia. Entonces, la abuela, con un brío que no le conocíamos, se acercó al ataúd para despedirse con un largo beso del que fue el único amor de su vida. Mamá ahogó un grito. La viuda sufrió un pasmo.


Publicado en la I Antología de Microrrelatos Triple C

sábado, 26 de mayo de 2012

Compasión


Flora es vieja, delgada, estrafalaria. Siempre está sentada en un sillón de mimbre frente al televisor. Nunca mira lo que ponen, sólo necesita su catódico murmullo para acallar el silencio insoportable de haber sobrevivido a sus muertos. Siempre está leyendo, sin descanso, de día y de noche, dormitando con el libro sobre el regazo, comiendo con un ojo puesto en una página, llevándose el volumen al baño. Paladea poesía, devora novelas de aventura, llora folletines de amor, roe teatro. Yo sé que tamaña ansiedad y consumo de historias hace que no le suban a la memoria sus propios recuerdos. Así, no deja ni un resquicio a la añoranza. Así, entrega limosna a la indigencia de su alma. Yo quiero aliviar tanta soledad, tanto abandono, tanto desamparo. Por eso, antes de irme, le pondré una de mis inyecciones.



Publicado en la I Antología de Microrrelatos Triple C

jueves, 26 de abril de 2012

La afición


Las ganancias de mi empresa han bajado un 0'0001 desde que comenzó la crisis y mis jefes no tuvieron más remedio que aplicar medidas drásticas. Desde que me echaron del trabajo colecciono nubes. Ahora tengo mucho tiempo libre. Me he construido una pequeña cabaña de avistamientos en el tejado y me paso el día allí, oteando el cielo. Si descubro una especialmente bonita por su color, forma o tamaño, me la quedo para mi colección. Las nubes grises de lluvia las mando por correo urgente a algún país africano. Las de tormenta son mis favoritas, aunque, son peligrosas y difíciles de atrapar. Cuando al fin cazo una, la envío el domingo al campo de golf. Con suerte, puede que los alcance un rayo.


Publicado en "I Antología de Microrrelatos Triple C"


Perdón por el retraso.

lunes, 19 de marzo de 2012

Los circos

Ilustración de Aurora Ruá



—La casa se desplomará sobre ella, la tierra se hundirá bajo sus pies, las estrellas del cielo caerán sobre su cabeza. Todas estas catástrofes y muchas más en la próxima función  "La Mujer más desgraciada del mundo". Pasen y vean. No saldrán defraudados—. Los hombres y algunos jóvenes se acercan, curiosos, atraídos por la morbosidad del espectáculo del sufrimiento ajeno. Rodean al propietario del circo que acaba de llegar al pueblo y aceptan entradas con descuento. Las mujeres comienzan a alejarse arrastrando los pies mientras se limpian el rostro con el delantal y se llevan a rastras a sus hijos pequeños. Tienen que volver a su propia función. En otros circos.


miércoles, 11 de enero de 2012

El terrible dinosaurio


Imagen tomada de la red

Había acabado una novela y el librero me recomendó una Antología de Microrrelatos. Lo compré un poco reacio, desconfiando de aquellos textillos breves, pero, bueno, nunca fui un hombre con prejuicios. Por la noche, ya acostado, me dispuse como siempre a leer. Cuando acabé el primer microrrelato sentí una sensación extraña en el estómago. Terminé el segundo y me pareció haber recibido un arañazo en la pierna. Con el tercero imaginé que algo me había dado un mordisco. Con el cuarto, recibí una patada. Con el quinto, una puñalada trapera. Hasta que aquello se convirtió en una paliza con todas las letras. Al fin conseguí dejar el libro, aterrorizado, y me atrincheré en una esquina del dormitorio parapetado detrás de una silla. Ni las amenazas de mi mujer consiguieron que volviera a la cama. Por la mañana, cuando observé que el libro permanecía adormilado sobre la mesilla de noche, lo cogí con las pinzas de cocina, lo metí en una caja y lo abandoné en el vertedero más cercano. Han pasado algunos días y me siento más tranquilo. La cordura ha vuelto a mí y he conseguido volver a leer. Pero me ahoga una insatisfacción inexplicable. En el fondo sé, que no me importaría sentir, aunque sea una sola vez más, alguno de aquellos mordisquitos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mal de altura


Mamá me tenía prohibido subir a sitios altos. Decía que las alturas las cargaba el diablo. Así que no me quedó más remedio que ser lanzador de cuchillos que, según ella, era más seguro. Sabía bien lo que decía porque, durante una función de sábado, cayó al vacío desde el trapecio después de que sus manos resbalaran como si estuvieran untadas de mantequilla. Papá llevó la pena con discreción y a quien le daba sus condolencias le contestaba con un resignado "son gajes de trapecista". Respuesta muy admirable, creo yo, teniendo en cuenta que era él el que tenía que haber agarrado a mamá después de su triple salto mortal. En el entierro, su estoicismo contrastaba con el llanto a duras penas reprimido del funambulista, que, en breve, por cierto, también sufriría mal de altura.

AUTORA: Mar Horno García

BLOG: Maremotos

Ilustración cogida de la web.


Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.