miércoles, 30 de junio de 2010

OLVIDO

Abandonadas sin ningún pudor y sumidas en la más profunda ceguera. Así las habían dejado. Ellas que tanto viajaron, que tantos lugares visitaron, que tantas cartas ayudaron a escribir, ahora se encontraban solas y desamparadas en una gasolinera en medio de la nada. Inmóviles, a tientas buscaban sus ojos. No comprendían cómo era posible que Pablo las hubiera dejado olvidadas, allí, sobre el lavabo, ni cómo conduciría ahora sin ellas.


Maite

8 comentarios:

  1. Pobre Pablo!!! No debe saber donde las dejó...

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  2. Jajaja, y pobres ellas, que no encontrarán un dueño con quien encajar a la perfección.

    Un abrazo Anita.

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  3. Hermosa fantasía acerca de gafas pensantes,ojalá inspire a un inventor a fijarles una alarma para hacerlas inolvidables.
    Ya existe la tecnología.

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  4. Seguro que él las echará más de menos, y si no , al tiempo.

    Saludos

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  5. Uy Carlos, si vieras la de veces que he pensado en eso... ¿"ande" he dejado las gafas? ¿y como las encuentro si no veo? ¿qué tal instalarles un busca? ja jaja

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  6. Carlos de la Parra: Pues no sería mala idea, yo creo que habrá miles y miles de gafas perdidas por el mundo. Un abrazo.


    Miguel: Buenísima observación, y más si va conduciendo. Un abrazo.


    Anita: Ya estás preparando la patente :-D Un abrazo

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  7. Lentes de contacto mucho mejor.
    Un abrazo.

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  8. TR: Desde luego, o cirugía láser y se acabó el problema :-D

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