lunes, 16 de julio de 2012

Entrenamiento


Cierto día, el hombre sin zapatos salió a la calle. Pisaba chicles, piedrecillas, escupitajos, colillas resecas. Nada le importaba. Había trabajado duro para fortalecer las plantas de los pies. Cruzó un jardín, subió una colina, bajó a la orilla del río, caminó sobre el puente. Satisfecho de su entrenamiento, entró en el museo. Cuando pisó la primera alfombra, cayó desmayado.

Autora: Virginia González Dorta






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