Se me olvidó otra vez que los niños iban este fin de semana con su padre. Hemos repartido las casas, el coche, las cuentas corrientes, hemos roto por la mitad nuestros corazones... Pero no me acostumbro a partir a los niños. Claro que el pequeño siempre me lo recuerda con sus sabias palabras: "Hay que com-partir, mamá, lo dice la maestra". Me ha salido como Salomón, el niño.
Puri Menaya
Los niños te enfrentan con la realidad, quieras o no.
ResponderEliminarSaludos
Y a veces son las pinzas que sujetan muchas cosas que saldrían volando si no estuviesen ellos ahí.
ResponderEliminarYo tampoco me acostumbro...
ResponderEliminarja ja. No he pasado por esa realidad tan dura. Los niños ayudan, siempre.
ResponderEliminarAbrazos, Puri
Gracias por vuestros comentarios. Los niños ven las cosas más claras, se las complicamos los mayores... Yo tampoco tengo esta experiencia, pero sé que es duro para todos (padre, madre y niños).
ResponderEliminarPues no debió dejarte mal sabor de boca. Le diste la vuelta al desastre e hiciste un final fantástico y optimista.
ResponderEliminarMuy lindo