—Joderme —repite Micky saboreando la palabra. —Sí mamá, no me pongas esa cara, eso es lo que haces.
Micky me mira y dice:
— ¿Y tú qué? —¿Es que no te das cuenta papá?
—Hijo —respondo apesadumbrado, —Mamá necesita más tiempo para asumir que ahora estás casado, que sois dos…
—Tranquilo cielo, no te enfades —suplica entonces mi mujer. –Cariño, esta misma empezaré a hacer las cosas bien. Cuando entre en tu cuarto a darte el beso de dormir, le daré también otro a ella, y os arroparé con el mismo cariño a ambos.
Madres demasiado protectoras...
ResponderEliminarA mi me gusta pensar que es demasiado cariño no enfocado en la mejor dirección.
Paloma, muy simpático este relato, sobre todo su final. A este paso, será como antiguamente que en una misma casa vivían abuelos, hijos y nietos.
ResponderEliminarAbrazos.
Pero seguro que cuando le falte la madre, Micky llorará.
ResponderEliminarBesos, Paloma
Muy simpatico, aunque es un amor un tanto asfixiante.
ResponderEliminarBesitos
Un humor sutil para una realidad más allá del amor. Me ha encantado Paloma mía.Un abrazo.
ResponderEliminarjeje, Paloma, los hijos alicatados. En el relato el título nos aporta la pista principal de que los padres están en campaña. Venga, nos leemos.
ResponderEliminar