sábado, 6 de noviembre de 2010

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Estaba dormido y el runrun del móvil le despertó. La pantalla latía iluminando la habitación a oscuras mientras tanteaba la mesa buscando el diminuto aparato.- ?
La interrogación se recortaba sobre el fondo blanco disimulando sus píxeles con una curva suave y provocadora. Tardó en comprender que era ella, en otra cama pero en la misma noche, la que había enviado aquella pregunta infinita.Cerró los ojos e imagino cómo responder. Con el pulgar de su mano derecha pulsó un par de botones y dejó marchar, invisible, su mensaje de texto.
- Entiendo - mintió él.

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